Por elección.

Sentir que pensas en mi más de lo que creo, mirar el cielo y no poder contener las lágrimas que caen, felicidad.Sentir que estás allá, en tu rincón pensando en mí, aunque no tengas ni idea de porque.

Sentir, sentirte totalmente cercano una vez más, pero esta vez algo es diferente, sos vos en tu totalidad, aceptado y aceptandome, así sin más…

Te agradezco por ello, por despertar y despertarme. Por ser quien está en el camino siempre y no por azar, sino que por elección.

Ika Romanov© 

Simplemente.


Amor y perdón. Todo lo que necesitamos, todo lo que somos.
Sé que del otro lado no hay temor. Sólo hay temor en el corazón del que no quiere ver.

Dejate llevar, soltaré, fluí. El futuro aún no llega y tenemos, un perfecto presente.

Ika Romanov 2017©

Él


Siguen sin poder jugar los niños perdidos. Sigo sin poder perderme en esta inmensidad de espacio que hay entre mi voz y su viento.
Siempre presente, más que nunca ausente.

Aprender a convivir con la idea de él, acostumbrarme a su azul ausencia.

Necesitarlo, gritarlo y sólo recibir a cambio el eco de un si#.

El viento, la piedra, la música, la ausencia, la necesidad y la espera, todo eso es él.

Ika Romanov 2016©

Vicente Huidobro. “Altazor o el viaje en paracaídas.”

Prefacio

Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las 

hortensias y los aeroplanos del calor. 

Tenía yo un profundo mirar de pichón, de túnel y de automóvil sentimental. Lanzaba 

suspiros de acróbata. 

Mi padre era ciego y sus manos eran más admirables que la noche. 

Amo la noche, sombrero de todos los días. 

La noche, la noche del día, del día al día siguiente. 

Mi madre hablaba como la aurora y como los dirigibles que van a caer. Tenía cabellos color 

de bandera y ojos llenos de navíos lejanos. 

Una tarde, cogí mi paracaídas y dije: «Entre una estrella y dos golondrinas.» He aquí la 

muerte que se acerca como la tierra al globo que cae. 

Mi madre bordaba lágrimas desiertas en los primeros arcos-iris. 

Y ahora mi paracaídas cae de sueño en sueño por los espacios de la muerte.[…] 

Vicente Huidobro 1931. 


XXVII

Espejo.

Mi mente mareada y vacía

Hueca y con eco [eco] 

Esperando tan solo, tu roja llegada.

                                                                                                           



Ika Romanov 2015©                                      Ph:Victoria Audouard.

Destadores de nudos.

Fin de la fiesta.

Después de haber escuchado a mi corazón crujir y rechinar como un cuero reseco, pienso en el principio, en algo maravilloso, como el sonido del viento sobre unas bolsas de nylon secándose en un tendedero. ¿Has escuchado ese sonido alguna vez querido lector? Simplemente armonioso.

Luego de haber ido al trabajo sin dormir por quedarme toda la noche pensando en algo que tenía que ver con mi destino; después de mirarme una y otra vez en diferentes espejos con la misma pregunta en los labios (y en todo mi ser)

¿como desenredo este nudo en el que me convertí?

-¡Buscá ayuda!-                                  gritó histéricamente mi cerebro.

-Con paciencia y perseverancia, como cuando eras una niña y desenmarañabas los cordones anudados de tus zapatos- dijo una voz que lo abarcaba todo. 

-¿Divinidad, sos vos?- pregunté,   nadie contestó.  

Tick tack, los días seguían pasando y yo no sabía en cual de las dos respuestas era la correcta, las dos tenían lo suyo…

Dias, días enteros hablándome en lo oscuro, tomando duchas de agua caliente para ver si el vapor me sacaba alguna reflexión útil, leyendo y leyendo libro de gurús, maestros, guías espirituales y autoayuda, pero, nada…

Hasta que una noche nublada y ventosa, ¡se hizo la luz!

No tenía que elegir una de las repuestas, las dos podían ser correctas, la unidad de las dos respuestas significaban la armoniosa integración de mi humanidad y mi divinidad. 

Mi humanidad me llevo a buscar ayuda, a nutrir mi mente con diferentes opiniones, ides, testimonios. Mientras que mi divinidad me se encargó de poner en práctica esos nuevos paradigmas y desechar los antiguos.

Aprender de otros, nutrirse para ser nuestros propios desatadores de nudos. Fin del drama


Ika Romanov 2017©

Memoria del viento.



No conforme con el cambio de luna, la marea va a crecer. A la marea poco le importa, al Universo mismo poco le importa tu no querer estar acá. Si supieras, si tan solo recordarás que planeaste todo esto, fuiste y eres el narrador de la historia de tú vida.

Nuestro paso por acá es inminente,  imperceptible para muchos, y mágico sólo para algunos valientes que se atreven a escuchar su corazón y contarle al viento sus secretos…

Vive con la certeza de que cada caída, es el regalo más oportuno que el Universo te puede regalar, una chance para aprender y crecer. Confía, la vida te sostiene, tan solo CONFÍA.

Ika Romanov©

Diluvio invernal.

Llueve afuera.

Adentro, una gotera cae sobre un adorno de vidrio y produce un sonido que me recuerda a la Navidad.

Afuera, suena un trueno.

Adentro, tu voz, que no es un trueno, pero, casi.

Afuera, diluvio invernal.

Adentro, me peleo a muerte con todas las cosas cursis que pensé en escribir.

Afuera, húmedo taconeo.

Adentro, tus pasos descalzos que regresan del baño.

Afuera, alguien escucha una música absurdamente romántica.

Adentro, suelto mí bolígrafo.


Ika Romanov© 2013




VII


Cultivar el silencio cómo quien cultiva lilas.
Silenciar lilas cómo quien duerme fieras.

Dormir fieras cómo quien intenta matar a la muerte.

XXXIX

Entender
aviones que caen
encuentros de espaldas
pasajes vencídos
torpes caídas
tazas y tazas de café
¡despertate!
brazos largos/abrazos cortos
poesía de la risa
delicatessen
lazos indestructibles, amor infinito …
Lo mas difícil es confiar en tu ego, en tus maniáticos acordes, pero, confiar siempre, porque, la vida nos sostiene.